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René Alberto López

Las campanas de la victoria siguen repicando en lo más alto y todo es bullicio, festejos y felicidad en la izquierda triunfadora de las recientes elecciones. La embriaguez aún no pasa.

No es para menos, el principal candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, logró una votación copiosa a favor del cambio de régimen, y, las autoridades respetaron el triunfo de la voluntad popular y, eso, ya es un gran paso en la incipiente democracia mexicana.

Pero como nada es perfecto, se puede decir que la gran falla de este proceso electoral es que el alcance del hartazgo sacó del juego a ese equilibrio que debe haber en la representación de las Cámaras, tan necesario en cualquier sistema que se precie de demócrata.

Sí, para que una democracia funciones sin cortapisas, son necesarios contrapesos, la correlación de fuerzas, el equilibrio, para evitar que un poder absoluto decida los destinos de la nación con el riesgo de tropezar, por no tener voces discordantes que coadyuven a un mejor funcionamiento del quehacer público.

Algo similar sucedió con el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, donde los republicanos mantienen el control de las dos Cámaras del Congreso. Pero ello, a la larga no es bueno, conviene más al país, a los ciudadanos, cuando hay contrapeso en el poder.

Para decirlo con peras y manzanas. Es como cuando en el barrio hay una sola tienda en varios kilómetros a la redonda. El dueño del único comercio se ufana, se aprovecha de la situación y su mercancía la vende al precio que le plazca. Pero si se instalan una o más tiendas, entonces comienza la competencia de precios y, los que finalmente ganan son los vecinos.

Lo que pasa es que, debido al hartazgo de los desastrosos gobiernos del PRI y del PAN, la gente salió el 1 de julio dispuesta a inundar urnas con votos del repudio popular, pero se les pasó la mano y, pusieron los huevos en una sola canasta, llamémosle así.

Dice conocido adagio: “Ni tanto que queme al santo, ni tampoco que no lo alumbre”, pero hoy el partido Morena en este país, así como el virtual presidente Andrés Manuel López Obrador, y algunos gobernadores en los estados, tendrán manga ancha en sus mandatos, porque así se lo permitió el pueblo en las urnas.

Así, comienza otra etapa en la vida política de México, con otros actores, con un partido que se presume de izquierda, pero con prácticas altamente parecidas a las asumidas por el PRI, en sus mejores tiempos.

Baste revisar el viejo diccionario político mexicano de la era priísta, que define a la cargada como “la adhesión en masa a la candidatura del elegido, por medio del dedazo y desde el poder”. Pero hoy esa forma ha sido mejorada, porque la suma masiva de políticos y empresarios, particularmente, es con un virtual presidente electo de México, lo mismo con los gobernadores electos.

En ese punto de la “cargada” y de aceptar a todos en el nuevo carro de la revolución, hasta a los que estaban en contra arriaron banderas para pegarse a los nuevos monarcas, no hay diferencia a lo que por años se vivió en el PRI.

Estamos, pues, ante uno de los riegos de la democracia. Esperamos que los gobernantes con el poder absoluto, gobiernen con sensatez, con prudencia, en beneficio de las mayorías y con políticas públicas tanto eficaces como viables.

Esto es, que el gobierno federal no vaya a perder el piso, al contar con el control de la Cámara de diputados y el dominio del Senado, lo mismo en las entidades, los gobernadores deben entender que aun cuando la mayoría les dio el poder, se gobierna para todos.

“Ah, pero es que los anteriores gobiernos imponían sus mayorías en las Cámaras para hacer sus caprichos y negocios con políticas que perjudicaban a la mayoría de los mexicanos”, justificarán algunos radicales de la nueva izquierda. Precisamente la gente salió a votar por ellos, por un cambio del estado de cosas, para terminar con políticas de avasallamiento y mayorías aplastantes.

Justamente, en los tiempos cuando el PRI ganaba todo y era mayoría, el mismo sistema, a propuesta de don Jesús Reyes Heroles, el último gran ideólogo del tricolor, abrió las diputaciones plurinominales a los partidos opositores para que en las Cámaras s escucharan otras voces.

Ahí se las dejo…

La botica

1.- El senador Fernando Mayans Canabal realizó un trabajo eficaz en el proceso electoral de Campeche. Precisamente, esa labor era analizada ayer en las oficinas del político tabasqueño Andrés Manuel López Obrador. Como dice el clásico, no pierdan de vista a Fernando.

2.- No tienen la razón las impugnaciones contra los triunfos obtenido por Morena en municipios como Centro, Tenosique, Jalpa y Macuspana, donde las ventajas son respetables. Evaristo Hernández Cruz, Raúl Gutiérrez Cortés, Jesús Selván y Roberto Villalpando, ganaron con todas las de la ley. Mañana abordaremos este tema.