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René Alberto López

Al filo del mediodía recibí una llamada en mi celular. La persona se identificó, y con voz suave me dijo: “le quiero entregar un sobrecito que le manda el senador Humberto Mayans Canabal”.
A como están las cosas hoy, a no pocos colegas los habría sacudido la emoción al escuchar el término “sobrecito”. Así, después de darle los datos de mi domicilio, accedió a dejarme el envío en casa.
Más tarde, al llegar a mi hogar, observé el encargo, estaba sobre la mesa del comedor. En efecto, era un sobre amarillo tamaño media carta, con lo atentos saludos del senador por Tabasco.
Dentro venía un pequeño libro, una narración breve de 35 páginas, cuyo autor es el senador Humberto Mayans Canabal
El texto se titula: “Enrique González Pedrero, un hombre de ideas”, está calientito, recién salido del horno, pues su primera edición es de mayo de 2018.
Decidí entonces, aún de pie, hojearlo de manera somera. No fue así, los datos sobre los orígenes de don Enrique González Pedrero me atraparon y, caminando mecánicamente, sin despegar la vista del escrito, me acomodé en el sillón de la sala.
Me lo eché de un golpe. Es una reseña bien documentada, de la obra de gobierno de Enrique González Pedrero (1983-1988).
Ahí se retrata de cuerpo entero los grandes avances que se dieron en Tabasco, en rubros como agricultura, turismo, pesca, educación, cultura, entre otros, durante la administración estatal que tuvo como eslogan: hablarán los hechos.
Incluso, se recuerdan dos de las frases del ex gobernador, tras terminar su gestión: “Los hechos hablaron”, “Yo en Tabasco caminé, comprendí y cumplí”.
Pero también hay una aportación, una idea del autor, que le cae como anillo al dedo a las nuevas generaciones que quieran dedicar su vida a la política:
“Para organizar a la sociedad, lo primero que se tiene que hacer es ordenar al gobierno y tener el marco legal adecuado para instrumentar las acciones que implica todo cambio”.
La reseña trae otros datos interesantes, que incluso servirían a candidatos que hoy andan en campaña: la experiencia de que Gonzáles Pedrero recogió el sentir del pueblo en la campaña política por la gubernatura, a cuya acción se le conoció: “Qué hable Tabasco”.
Todas esas propuestas y preocupaciones de la gente del campo y de la ciudad, la complementaron con las estrategias de gobierno de un grupo de notables: Roberto Salcedo Aquino, Mario Martínez Silva, Patricio Patiño Arias y Mauricio Merino Huerta, todos ellos expertos en diversas materias, para lograr la transformación de Tabasco.
Otro tema atrajo la atención del columnista, el maldecido pleito (disculpen la expresión) entre políticos, que ha sido el mal de todos los tiempos en esta región del sureste:
Cuenta el autor que el padre de don Enrique González Pedrero fue “funcionario público durante uno de los periodos de gobierno de Tomás Garrido Canabal, (pero) hubo de salir precipitadamente de Tabasco con su familia a la caída del régimen garridista en 1935, para garantizar su seguridad e integridad”.
Por otra parte, se escriben testimonios interesantes, entre ellos el cúmulo de reconocimientos al ex gobernador Enrique González Pedrero, y el lugar que ocupa entre la elite de académicos e intelectuales de este país.
En la reseña Mayans menciona: “el centro de Villahermosa algo mágico tendrá”, y es que en esa zona de la ciudad nacieron tabasqueños ilustres de la talla de los poetas Carlos Pellicer y José Gorostiza; el dramaturgo Celestino Gorostiza; el novelista Andrés Iduarte, y el ex gobernador Enrique González Pedrero.
Sin embargo, un detalle excepcional a destacar en el texto es el capítulo titulado: “Un joven de la tercera edad”. Enseguida cuenta el autor que en abril de este año González Pedrero cumplió 88 años:
“es un joven de la tercera edad. Ejercita la natación cuatro veces por semana durante una hora cada día. Continúa su actividad como profesor en el Doctorado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM y tiene una disposición plena para reunirse y charlar con sus amigos tanto de la Ciudad de México como con sus paisanos tabasqueños”.
No es un tema menor, lo que hace nuestro joven de la tercera edad, y este hecho nos hizo recordar una frase de otro ex gobernador, el campechano Jorge Salomón Azar García, quien en un desayuno con el columnista, ante de dejar la delegación del PRI en Tabasco, nos dijo: “hay que envejecer con dignidad”.
Bien. Agradezco, pues, la cortesía del senador Humberto Mayans Canabal, por compartirnos parte de la vida y obra de un preclaro tabasqueño, que le da brillo a la historia de Tabasco.

Ahí se las dejo…