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René Alberto López

De ninguna manera el Andrés Manuel en campaña política será el Andrés Manuel investido de presidente de la República.

Este miércoles 8 de agosto tras recibir el documento que lo acredita como el ganador oficial de los comicios del 1 de julio, López Obrador comenzó a dar luz de lo que será su comportamiento como mandatario federal.

Aquel líder social que mandó “al diablo a las instituciones” y que vapuleaba a los gobernadores cuando visitaba sus estados, que se desgañitó en arremeter contra “la mafia del poder”, será sepultado en los próximos seis años por él mismo.

Sus seguidores más radicales, aquellos apasionados de verdad, deberán entenderlo, porque no es lo mismo andar de opositor por los caminos de México, a tener la grandísima responsabilidad de conducir al país.

Habrá actitudes del Presidente que no agradarán a los llamados “chairos” o a los apodados “pejezombies”, pero López Obrador ya está en otro canal, en el de gobernar para millones de mexicanos, no solo para los Morenos. Así es la democracia.

Es cierto, AMLO ganó con más de 30 millones de votos, pero por Ricardo Anaya sufragaron más de 12 millones; José Antonio Meade tuvo la simpatías de más de 9 millones, y El Bronco cachó casi tres millones de seguidores. Esto es, más de 24 millones de sufragios lo hicieron por otras opciones, es decir, en contra del político tabasqueño.

Además, súmele los mexicanos que se abstuvieron de votar, situación que no se debe perder de vista. Entonces, se puede decir que en números redondos el país está dividido en preferencias electorales.

Pero no son capaces de asimilarlo aquellos partidarios embriagados aún con el triunfo de la madre de todas las elecciones. Sin embargo, López Obrador, totalmente en sus cabales, sabe del compromiso de gobernar para todos los mexicanos, que es el momento del cambio de chip, esto es, de permutar el discurso.

Así, los compatriotas interesados en el devenir del país, deben consultar al menos dos discursos recientes de AMLO: el que lanzó la noche del 1 de julio en el Estadio Azteca, tras conocer su victoria, y el que pronunció ayer una vez que recibió su constancia de mayoría.

Aquí, solo una parte de lo que mencionó ayer, que nos pareció interesante, y se los compartimos. Dijo AMLO:
“En lo que a mi corresponde, en mi carácter de titular del Ejecutivo federal actuaré con rectitud y con respeto a las potestades y la soberanía de los otros poderes legalmente constituidos; ofrezco a ustedes, señoras y señores magistrados, así como al resto del Poder Judicial, a los legisladores y a todos los integrantes de las entidades autónomas del Estado, que no habré de entrometerme de manera alguna en las resoluciones que únicamente a ustedes competen”.

Y, chequen esto:
“En el nuevo gobierno, el Presidente de la república no tendrá palomas mensajeras ni halcones amenazantes; ninguna autoridad encargada de impartir justicia será objeto de presiones ni de peticiones ilegítimas cuando esté trabajando en el análisis, elaboración o ejecución de sus dictámenes y habrá absoluto respeto por sus veredictos.

“El Ejecutivo no será más el poder de los poderes ni buscará someter a los otros. Cada quien actuará en el ámbito de su competencia y la suma de los trabajos respetuosos e independientes fortalecerá a la República y el Estado Democrático de Derecho transitará del ideal a la realidad”.

Ahí se las dejo…

La botica
Y, ya que hablamos de discursos, les recomiendo la intervención de Jorge Javier Priego Solís, magistrado presidente del Tribunal Superior de Justicia de Tabasco. Fue durante la inauguración del Centro de Mecanismo Alternativos de Solución de Controversias en Materia Penal de la Región 6, con sede en Nacajuca.

La propuesta de apostar a la solución de los conflictos y alcanzar la paz entre las partes a través del diálogo y la reconciliación, suena interesante. Pero el tema es amplio. Seguramente, hoy en las páginas de los diarios de Tabasco, podrá localizar el mensaje de Priego Solís.