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Eugenio Hernández Sasso

Aunque “Don Arturo” se empeñe en decir que su administración no terminará como la de Andrés Granier y atribuya la insuficiencia financiera de su gobierno a la caída de la recaudación y el desplome en el precio del petróleo (no a la corrupción y al saqueo del presupuesto público), los hechos lo encaminan a algo peor que su antecesor, pues por lo menos Roberto Madrazo Pintado y Adán Augusto López Hernández han evidenciado la descomposición imperante en su mandato.

Al actual gobernador de Tabasco le ha dado por exonerar, sin mediar investigación alguna,  a sus funcionarios, y presume la “transparencia de su gobierno, aunque para los tabasqueños que lo castigaron en las urnas con su voto el pasado 1 de julio sea todo lo contrario: opacidad, corrupción e impunidad.

Defendió a Ricardo Fitz, su ex secretario particular, ex titular de Sernapam y ahora diputado local, quien fue criticado públicamente por exhibir fotografías en redes sociales donde aparece en un rancho con ganado de alto costo, además de haber adquirido un penthouse, con valor de 8 millones de pesos, en la zona exclusiva de Torres de Laguna Park Villahermosa.

“No tengo ninguna duda de la honorabilidad de Ricardo Fitz, él tuvo la gentileza de mandarme información de que ese inmueble lo obtuvo con un financiamiento hipotecario que está al alcance de su nivel de ingresos”, precisó Núñez a principios de octubre.

Ahora lo hizo también con Bertín Miranda, pues en entrevista (señala un comunicado oficial) se precisa que la compra del terreno de 88 hectáreas para la ZEE, a través de la cual se ‘bailaron’ 60 millones de pesos, no la hizo la Secretaría de Administración sino la de Desarrollo Económico. Ahí, tendrá que explicar Wilber Méndez Magaña cómo están las cosas.

Los dichos de Núñez hacen ver al gobernador electo, Adán Augusto López Hernández, como un hombre desinformado, ya que éste, en su denuncia mediática, involucra a Bertín Miranda,  funcionario de la Secretaría de Finanzas, en la compra fraudulenta de esa propiedad.

Además, el ex secretario de Desarrollo, David Gustavo Rodríguez Rosario, desde Holanda, filtró una copia de la escritura pública en la que aparece la firma del director de Administración, lo cual hace ver que no puede ser exentado de responsabilidad alguna. Por ahí se puede empezar a jalar el hilo de la madeja, hasta llegar a los verdaderos culpables del saqueo en Tabasco.

Aunque defienda la supuesta honestidad de su gabinete, el gobierno de Arturo Núñez se ha visto involucrado en recurrentes escándalos de corrupción, incluida su esposa Martha Lilia, quien en su momento fue denunciada por Mario Llergo Latournieri por compras fraudulentas en el DIF.

Además, cuando Gustavo Rodríguez Rosario formó parte de la actual administración, fue acusado de triangular casi 55 millones de pesos que fueron entregados al Colegio de Contadores Públicos de Tabasco, caso del cual la verdad nunca se supo.

Existe también la cuestionada compra de un dron en 12 millones de pesos, adquirido por el ex secretario de Gobierno Gustavo Rosario Torres, que no vale más de 16 mil 500 dólares (unos 320 mil pesos) de acuerdo a precisiones del consultor y periodista Audelino Macario.

Se le pueden sumar varias acciones más, tales como la compra de un helicóptero fantasma en 40 millones de pesos, que jamás se ha visto en Tabasco, el “regalo” de 30 millones de pesos a ganaderos, 25 millones de pesos invertidos en una película que no existe y la compra de luminarias con un precio totalmente inflado.

Lo bueno es que ahora ya nadie tiene fuero en Tabasco y todos los funcionarios pueden ser investigados y puestos a disposición de la ley sin ningún obstáculo. Vamos a esperar que cambien a Fernando Valenzuela Pernas para que empiecen en serio las investigaciones, aunque, mientras tanto, ahora será el fiscal General de Tabasco quien seguramente no le contestará la llamada a Amet Ramos ni lo recibirá en su oficina para tratar los asuntos legales que así lo ameriten.

Parece que Roberto Madrazo tuvo razón al decir que Arturo Núñez no era opción para gobernar su estado “por su estilo, por su forma de ser (y) el dominio de la señora con él”. Y porque no hay visión, no hay inversión, no hay desarrollo y eso también se puede considerar como corrupción.