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Jorge Jesús de la Cruz

Desde que se destapó el escándalo que involucra a José Manuel Sepúlveda del Valle como promotor del nepotismo al solicitar contratación de la novia de su hijo en el Congreso local, no ha podido lavarse la cara para demostrar lo contrario, ya que las pruebas son irrefutables, pero en un afán de quererse deslindar, lanza culpables, cuando debería reconocer que aprovechándose de los cargos en el PVEM y la confianza de Pico Madrazo, se sirvió con la cuchara grande, para favorecer a los suyos.
Sepúlveda del Valle se queja de guerra sucia en su contra, en realidad no quiere admitir que todas las acciones emprendidas, y que han sido puestas al descubierto, es el único responsable; colocar a su esposa e hijo como candidatos a regidores en la elección del 2015 y la extraordinaria del 2016, fue bajo su responsabilidad, propició el tráfico de influencias por ser Secretario de Organización y representante electoral del PVEM.
No puede haber guerra sucia, ni fuego amigo, porque todos al interior del PVEM reprueban esos excesos, perdiéndole la confianza, ya que no hay manera de que lo defiendan, al abusar de las encomiendas que tenía en el partido para favorecer a sus familiares. Parece que a Sepúlveda le molesta la transparencia, no sabe aceptar las consecuencias de sus actos, no los puede negar, está totalmente demostrado los excesos que ha tenido.
Según Sepúlveda del Valle se le ataca porque se ha negado a ser títere, nadie le ha dicho que lo sea, ni da evidencias de que eso le haya pedido en el PVEM, pero no dice bajo qué argumentos puso de candidatos a regidores a su esposa e hijo y cual fue el criterio para darle trabajo a la futura nuera en el Congreso local. De esos excesos es que se le señala al diputado, no de otras cuestiones, por lo que al hacer acusaciones, solamente busca cortinas de humo para tratar de desviar la atención de los señalamientos en su contra.
Si quiere seguir en el PVEM o no, será decisión personal, aunque a estas alturas, es mucho el descrédito en el que ha involucrado al partido, sumándole la denuncia penal que interpuso el miércoles por la noche la diputada del PRD, Elsy Lyidia Izquierdo, por haberla acusado de corrupta en la tribuna legislativa, y cómo ella no tiene cola que le pisen, ha emprendido una acción legal para limpiar su nombre.
No cabe duda que Sepúlveda del Valle perdió el piso, se mareó de poder y olvidando que ya no tiene fuero, se anda metiendo en broncas legales, donde seguramente también va a querer acusar a integrantes de su partido de guerra sucia. Es una pena que no tenga la hombría necesaria para admitir las consecuencias de sus excesos y errores, solo se está hundiendo.

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